Cuando el branding se mete hasta en la ducha

Priscila Farrujia
Priscila Farrujia
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 Existen muchas razones para comprar un producto: necesidad, capricho, precio, olor, envase, color, forma… pero hay algo que influye mucho más de lo que piensas en la decisión de compra: el branding, es decir, todos los elementos visuales, verbales y emocionales que definen una marca, negocio…

Hace poco estaba paseando entre los estantes abarrotados de productos de Primor bajo una luz hospitalaria buscando precisamente un gel de ducha. No iba con una idea predefinida, sino que buscaba algo que, por lo original que fuera, me llamara la atención. Entre varias opciones, acabé fijándome en uno de la marca Nike.

Y aquí viene lo curioso: al verlo, lo primero que pensé fue en la marca deportiva. Tenis, ropa, deporte… todo ese universo que ya tenemos asociado en la cabeza… ¡este era el mío!

Sin embargo, había algo que no me cuadraba. Me faltaba el isotipo y la tipografía tan característica de la marca. Aún así, decidí llevármelo, pensando que quizá podría tratarse de una adaptación del logo a productos de cosmética.

La historia detrás del logo de Nike - Free Logo Design

 Al llegar a casa, y como me había quedado dádnole vueltas al tema, investigué un poco y descubrí que no se trataba de la misma empresa.

Por un lado está Nike, la marca deportiva que todos conocemos. Por otro lado, existe una marca cosmética llamada también Nike, vinculada al sector de la perfumería y la cosmética, con una historia diferente y anterior.

Y ahí está lo interesante: aunque sean empresas distintas, el nombre activa automáticamente una asociación en la mente.

Cuando una marca pesa más que el producto

Si ese gel se hubiera llamado de otra forma, quizá no me habría llamado tanto la atención, pero al ver ‘Nike’, inevitablemente el nombre generó una percepción inicial.

Eso demuestra algo muy importante: el branding no es solo un logo o un nombre bonito. Es la forma en la que una marca se instala en la memoria y condiciona cómo interpretas lo que tienes delante.

La importancia de construir una identidad reconocible

El branding crea confianza, curiosidad y recuerdo. Ayuda a diferenciar un producto de otro incluso cuando, a simple vista, todos parecen ofrecer algo parecido.

En el caso de este gel, más allá de sus ingredientes, lo que realmente captó mi atención fue el nombre. Esa coincidencia abrió la puerta a una reflexión mucho más grande: las marcas comunican incluso antes de que leas la etiqueta.

Por eso, para cualquier negocio, cuidar la identidad de marca es esencial. El nombre, los colores, el tono, el envase y la historia que hay detrás influyen directamente en cómo el público percibe el producto.

Comprar también es interpretar

Muchas veces creemos que elegimos de forma completamente racional, pero la realidad es que compramos interpretando señales. Una marca conocida nos puede parecer más fiable. Un diseño cuidado nos puede transmitir calidad. Un nombre familiar puede hacernos sentir que ya conocemos el producto, aunque no sea así.

Y esa es precisamente la magia —y la responsabilidad— del branding.

Porque una buena marca no solo vende: se recuerda, se reconoce y genera asociaciones.

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