El proceso de elaboración de esta portada ha sido diferente a otros anteriores, porque ha cobrado especial peso la creación y edición fotográfica.
Tomándome directamente como modelo, se realizaron muchas pruebas con distintas vestimentas, poses, luces, encuadres… hasta lograr la instantánea definitiva.
Una vez conseguido este primer paso, continué en la parte de edición en consonancia con el contexto en el que tenía que estar inserta la figura: un entorno andaluz, de claroscuros, dejando entrever una privación de libertad a través del típico enrejado, con detalles que dieran pistas del argumento de la obra, como el caballete, la pileta de aseo…
La parte de la contraportada, a su vez, también bebía de la temática andaluza, más centrada en lugares donde se desarrolla la trama, en la ciudad de Córdoba.